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Mucho tiempo después, Edipo, vagando por los caminos viejo y ciego, sintió un olor familiar. Era la esfinge. Edipo dijo "Quiero hacerte una pregunta, ¿por qué no reconocí a mi madre?"(...) La esfinge: "Cuando te pregunté qué es lo que camina a cuatro patas por la mañana, a dos por la tarde y a tres por la noche me contestaste que era el hombre. No dijiste nada de la mujer". "Cuando uno habla del hombre", argumentó Edipo, "incluye también a la mujer todo el mundo lo sabe". Y la esfinge le contestó: "Eso es lo que tú te crees".

Muriel Rukeyser, "Myth", The Collected Poems, Nueva York, McGraw-Hill, 1978, pag. 498.

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